La colocación de los adoquines es tan importante como la elección de los mismos , por sus tonalidades y posibilidad de combinar en multitud de formas el acabado que ofrece es de gran belleza.
Los suelos adoquinados se hallan destinados a soportar cargas fuertes y constantes , por ello, el tipo de piedra ha de ser de gran dureza (granitos, basaltos. . .)
El adoquin se dispone sobre una capa constituida por una mezcla de arena y cemento de un espesor de 10 a 14 cm. la cual se ha colocado sobre la “caja” que es el nombre que recibe la excavación practicada en el suelo (ha se estar perfectamente plana y compactada).
La arena tiene cualidades que la hacen muy apta para crear una superficie uniforme y elástica, soportando el peso de los adoquines por un igual.
La colocación de adoquines tiene lugar a cordel, situando las juntas alternadas, de tal forma el pavimento contituye un todo solidario que mantiene un equilibrio firme.
Una vez colocado y compactado, se procede al relleno de las juntas con arena o porland.