Los áridos decorativos, también denominados marmolinas, bolos, gravas o gravillas, tienen su esencia en piedras de mármol, granito, pizarra, rocas volcánicas o piedras calizas, entre otros.

Su origen, naturalmente mineral, hace que los áridos decorativos sean muy versátiles para el jardín, permitiendo diferentes tipos de aplicaciones gracias a la existencia de una infinidad de colores, texturas y calibres, las cuales se pueden adaptar a cualquier estilo de jardín o terraza.

El uso de áridos decorativos en el jardín permite estructurar los espacios, delimitando zonas con formas geométricas o más orgánicas, aportando una sensación de armonía y amplitud visual.

Así mismo, contribuye a dar una imagen de limpieza al espacio exterior, adaptándose perfectamente a la tendencia de jardines de estilo minimalista y moderno, con líneas puras y colores sobrios y elegantes. Un concepto absolutamente contemporáneo que da vida y paz a zonas de relax y terrazas chill out.

En ese sentido, es importante remarcar que mediante los áridos decorativos se pueden reproducir rocallas naturales, dunas, caminos… permitiéndonos disponer de nuestro rincón de naturaleza en casa creando un ambiente de relajación en nuestro jardín o terraza, aportando bienestar y haciéndonos olvidar del estrés de la vida cotidiana.

En definitiva, tanto en un espacio rústico, contemporáneo o zen, el árido desempeña un papel básico, combinándose con plantas, árboles y madera, desvaneciéndose con elegancia para que los demás puedan cobrar protagonismo. El árido decorativo es un elemento humilde que sublima nuestro espacio exterior.

Además, más allá de su evidente valor decorativo, tienen numerosas ventajas. De todas ellas, la más destacable es que no necesitan ningún tipo de mantenimiento permitiendo no tener que regar, segar, abonar…Por ejemplo, cuando los áridos decorativos se colocan encima de la malla geotextil, evitan que nazcan malas hierbas.

Representando un ámbito idóneo para la creación de jardines secos con el uso tanto de variedades de plantas crasas, sedums, sempervivums, como de plantas que requieren pocos cuidados y se desarrollan perfectamente en ambientes minerales y secos. Destaca, también, la larga vida útil del árido decorativo, superando con creces la vida útil de un césped, tanto natural como artificial, o de unos parterres de plantas.

Así pues, gracias a los áridos decorativos, nos olvidamos de aportar los cuidados esenciales de las plantas para su mantenimiento, además de representar una solución duradera, económica y ecológica para el jardín.