Los árboles plantados en el entorno urbano sufren a menudo problemáticas como crecimientos menores a los esperados y muerte prematura debido a la elevada compactación y baja calidad de los suelos de las ciudades.

Con el objetivo de mejorar la eficiencia en la plantación, la tasa de crecimiento y la supervivencia del arbolado urbano, hace años que en los países del centro y norte de Europa se incorpora biochar o biocarbón en los suelos estructurales y otros sustratos utilizados en la plantación de los árboles.

El biochar es un material muy rico en carbono orgánico estable que se obtiene como resultado de someter materiales orgánicos a un proceso de pirolisis. Las experiencias llevadas a cabo en Estocolmo y los Países Bajos con este material demuestran que su incorporación en los suelos aporta un conjunto de beneficios, entre los que destacan:

  • Aumento de la porosidad del suelo en un 40%, lo que se traduce en una mejor circulación de gases y agua en la zona de las raíces de los árboles
  • Aumento de la tasa de crecimiento de los árboles, con caso observados de crecimientos de hasta 1m/año
  • Mayor número de brotes y de su longitud, así como un mayor desarrollo radicular en comparación con árboles plantados sin biochar.
  • Árboles más sanos y vigorosos, con menor afectación de plagas

Además de estos beneficios, el uso del biochar en la plantación de árboles permite a las ciudades secuestrar grandes cantidades de CO2 y, con ello, contribuir de forma más eficaz y ambiciosa a la mitigación del cambio climático. En Estocolmo, por ejemplo, donde se han plantado más de 40.000 árboles con biochar en los últimos 10 años, esperan secuestrar hasta 2.000 toneladas de CO2 anualmente gracias al empleo de este material en sus proyectos de arboricultura.

 

Diferencias entre el biochar y otros carbones vegetales

Al ser el biochar un material poco conocido por el público en general y dado que se trata de un carbón de origen orgánico, a muchos profesionales interesados en mejorar los suelos les surge la duda de si es posible emplear otros carbones vegetales en la plantación de árboles, como por ejemplo los producidos para quemar en barbacoas o los obtenidos de procesos de gasificación. A este respecto, es importante destacar que biochar es un biocarbón producido bajo estrictos criterios de calidad y sostenibilidad y que, gracias a estos, es el único producto que garantiza a administraciones públicas y empresas de arboricultura que su uso es seguro y que va a tener efectos beneficiosos tanto para el suelo y los árboles, así como para el medioambiente y el clima.

A continuación, exponemos qué aspectos hay que tener en cuenta a la hora de seleccionar un biocarbón para la plantación de árboles y cuáles son las principales diferencias y ventajas del biochar respecto a otros carbones vegetales.

 

Aspectos a considerar en la selección de un biocarbón para la plantación de árboles Biochar Carbón Vegetal, como el producido para barbacoa
Calidad y seguridad del producto El fabricante o distribuidor puede ofrecer analíticas del producto según criterios establecidos por organismos internacionales que garantizan la calidad y seguridad del biochar.
Los análisis aseguran que el producto no contiene elementos contaminantes ni tóxicos que puedan perjudicar al suelo o las plantas.
Además, informan de características claves para evaluar su rendimiento agronómico como son su capacidad de retención de agua o el contenido de determinados nutrientes.
Al no estar producidos para ser aplicados al suelo, habitualmente los fabricantes o distribuidores no cuentan con analíticas que permitan conocer la composición y características del producto para su uso agronómico.
Tampoco disponen de información que asegure la no presencia de compuestos tóxicos o contaminantes. Su aplicación en el suelo puede, por lo tanto, no ser segura y perjudicar seriamente tanto a los suelos como a la salud de las plantas.
Sostenibilidad de las materias primas Está producido con biomasa de origen local y obtenida de forma sostenible. La biomasa está certificada en el caso de ser forestal, o se produce a partir de restos vegetales procedentes de la agricultura o la jardinería, lo que contribuye a la economía circular. No se garantiza la procedencia sostenible de la materia prima. Muchos son producidos en países como Cuba o Nigeria, donde no se garantiza siempre la gestión responsable de las masas forestales.
Impacto ambiental del proceso de producción Se garantiza que las emisiones producidas en su fabricación no contribuyen al cambio climático y que el proceso es energéticamente eficiente. Dependiendo de la tecnología utilizada, su producción emite grandes cantidades de gases de efecto invernadero, como el metano, por lo que su producción contribuye al cambio climático.
Impacto sobre el clima y reducción de la huella de carbono del cliente El productor o distribuidor puede ofrecer certificados que demuestran que la producción y uso del biochar permite secuestrar grandes cantidades de CO 2 de formaestable y segura.
Estos certificados permiten al cliente contrarrestar las emisiones de CO 2 que produce su actividad y alcanzar así objetivos como la neutralidad climática.
El cliente también puede vender estos certificados y obtener ingresos por su contribución positiva al clima.
No están certificados como materiales que contribuyen a mitigar el cambio climático. No es posible cobrar por su uso para mejorar los suelos y luchar contra el cambio climático.

 

En resumen, el biochar es un producto que ofrece interesantes beneficios cuando se aplica en el arbolado urbano, como son un mayor crecimiento y mejor salud de los árboles, así como menores costes de reposición. Para obtener estos beneficios, las administraciones públicas y empresas responsables de la plantación y cuidado de los árboles tienen que asegurarse de que adquieren y utilizan biocarbones producidos bajo estrictos estándares de calidad y de sostenibilidad, como son los establecidos por el European Biochar Certificate (EBC). Estos estándares no solo garantizan que el uso del producto es seguro para los suelos y árboles, sino que su aplicación proporciona impactos positivos tanto para el clima como para el medioambiente. De no tenerse en cuenta estos estándares, se corre el riesgo de afectar negativamente la salud de los suelos y las plantas, así como de contribuir a la pérdida de biodiversidad y a la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero que aceleran el cambio climático.

 

Artículo realizado en colaboración con Carbon Vivo.